Declaración de préstamos de personas físicas a Hacienda

Aunque no es obligatorio presentar declaración de los préstamos a personas físicas a Hacienda, puede resultar de tu interés conocer en qué supuestos conviene hacerlo: existen una serie de préstamos que pueden desgravar en tu Declaración de IRPF.

A continuación, te mostramos todo lo que necesitas saber acerca de la fiscalidad de los préstamos personales y la declaración a Hacienda.

¿Hay que presentar declaración de los préstamos de personas físicas?

No es necesario incluir en la declaración los préstamos de personas físicas. Este tipo de operaciones no suponen ningún tipo de ingreso. Las cantidades prestadas debes devolverlas, por lo tanto, son una deuda. 

El Impuesto de la Renta de Personas Físicas (IRPF) grava los rendimientos obtenidos durante el ejercicio fiscal. Pero un préstamo personal no representa un rendimiento ni genera un aumento patrimonial, Hacienda no obliga a declararlo.

Tendría sentido incluir en la declaración los préstamos de personas físicas si hubiese algún tipo de ventaja fiscal en la devolución de las cuotas. Sin embargo, tampoco se da el caso: el pago de las cuotas no tiene ningún tipo de deducción fiscal.

Salvo algunos casos especiales que trataremos un poco más abajo, los intereses y gastos de un préstamo no son deducibles en la declaración de la renta (cuánto menos lo será la devolución del capital prestado).

Así pues, en resumen, no es obligatorio prestar declaración de los préstamos de personas físicas a Hacienda, dado que ni suponen un rendimiento ni puedes deducir el pago de las cuotas.

Otro asunto diferente es la declaración de los préstamos entre particulares. Hacienda ha considerado que esta fórmula sustituye a las donaciones y los considera como una transmisión patrimonial. Por lo tanto, están sujetos al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados en el momento de constituirse.

Sin embargo, no hay que pagar por la constitución de un préstamo entre particulares (están sujetos al impuesto, pero exentos de tributar). Sencillamente basta con que se preste declaración a Hacienda mediante el modelo 600. Esto se aplica a todos los préstamos que te realizan los familiares y amigos, incluso aunque sean sin intereses.

En todo caso, por los mismos motivos, el prestatario tampoco tiene obligación de incluirlos en su declaración de IRPF. 

¿Cómo tributa el prestamista en un préstamo entre particulares?

Si un préstamo entre particulares está sujeto a intereses, el prestamista obtiene una serie de rendimientos por el capital prestado. De cara a Hacienda se considera como rendimientos del capital mobiliario y está sujeto a tributación.

Sin embargo, estos rendimientos no se suman a los rendimientos generados por el trabajo o actividades económicas. Estos conceptos corresponden a la base imponible general y tiene otro tipo de tratamiento fiscal.

Los rendimientos del capital mobiliario se incluyen en la base imponible del ahorro, sumándose a otros rendimientos que puedan generar cualquier producto financiero: fondos de inversión, dividendos de acciones, depósitos bancarios, bonos, etc.

Esto es importante debido a que, como sabrás, cuanto más alta sea la base imponible es posible que se aplique un porcentaje (tipo fiscal) mayor. Los tipos aplicables se calculan por tramos.

Los tramos y tipos de la base imponible del ahorro son los siguientes (en el año 2022):

  • Hasta 6.000 €: 19%.
  • Desde 6.000 € hasta los 49.999,99 €: 21%.
  • Desde 50.000 € hasta los 199.999,99 €: 23%.
  • Más de 20.000 €: 26%.

¿Cuáles son los supuestos en que los préstamos son deducibles?

Los únicos préstamos que pueden ser deducidos en la Declaración de la Renta son aquellos que tienen como finalidad la inversión en la vivienda habitual o mejora del rendimiento del capital inmobiliario.

Este tipo de préstamos están directamente relacionados con la compra y mejora de la vivienda. Únicamente incluye el préstamo hipotecario propio para adquirir la vivienda y aquellos que hayas solicitado para reformarla.

Sin embargo, el 1 de enero de 2013 fueron suprimidos este tipo de incentivos. Por lo tanto, tan sólo se aplican a aquellos préstamos solicitados con anterioridad. Si se trata de una reforma, debe haber finalizado antes del 1 de enero de 2017.

Si cumples con estos requisitos puedes prestar declaración de estos préstamos para personas físicas para desgravar. Pero, como habrás podido comprobar, se trata de supuestos excepcionales (y además ya no se aplican): como norma general, las cuotas de devolución de un préstamo no se pueden deducir en el IRPF.

En todo caso, el IRPF es un impuesto autonómico y, por tanto, en algunas Comunidades Autónomas puede que se establezca alguna deducción fiscal para un determinado tipo de préstamo. Por ejemplo, los préstamos para estudiantes en Cataluña.

Por otra parte, también pueden desgravar (con ciertos requisitos y límites) los préstamos personales para autónomos, siempre y cuando estén ligados a su actividad económica y pueda justificarse.

No obstante, no contemplamos en este artículo los préstamos para autónomos debido a que tratamos la declaración de los préstamos para personas físicas sin que medie una actividad económica (en estos casos, los intereses del préstamo se consideran como gastos financieros del negocio).

¿Qué cantidades puedo deducir en la declaración?

Por ejemplo, si tienes una hipoteca contratada desde el año 2012, el máximo que puedes deducir en tu Declaración de la Renta es de 1.356 €.

Concretamente, la normativa indica que la desgravación es hasta un 15% de la cantidad máxima amortizada de 9.040 € (es decir, 1.356 €). No obstante, puede variar debido a que este 15% se divide en dos tramos:

  • Un tramo estatal del 7,5%.
  • Un tramo autonómico que puede llegar hasta el 7,5%, pero puede ser inferior porque cada porcentaje lo establece la Comunidad Autónoma.

Así pues, la cantidad máxima que puedes deducir dependerá de tu Comunidad Autónoma. En todo caso, sencillamente pretendíamos hacerte saber que, como suele ocurrir con las deducciones fiscales, existe un máximo.

Como supondrás, una hipoteca tiene comisiones y otra serie de costes, por ello son varios los gastos fiscalmente deducibles:

  • Comisión de apertura.
  • Cuota mensual (la cual se corresponde con el capital amortizado y los intereses que se abonan).
  • Escritura.
    Cancelación.
  • Productos vinculados (por ejemplo, el seguro de hogar).

Para desgravar un préstamo relativo a la adquisición o reforma de tu vivienda habitual tienes que cumplimentar las casillas 547 y 548 en tu declaración de la renta.

Declaración de préstamos de personas físicas: Preguntas Frecuentes

Aunque los préstamos personales no presentan ningún tipo de beneficio fiscal, no dejan de ser un instrumento financiero útil para conseguir financiación. 

Este tipo de productos permiten atender urgencias económicas, realizar proyectos y adquirir bienes duraderos (por ejemplo, un automóvil) sin necesidad de tener las cantidades ahorradas.

No, a no ser que se trate de alguno de los supuestos especiales que dan derecho a deducción y que hemos tratado. En ese caso, desgravan todas las cantidades que hayas devuelto durante un ejercicio fiscal (hasta el máximo indicado).

Además, la amortización anticipada de una hipoteca o un préstamo personal puede estar sujeta a comisiones, aunque no en todos los casos: en el caso del préstamo personal de Bank Norwegian puedes devolver las cantidades anticipadamente sin ningún tipo de comisión.

Ejemplo para importe de 7.000 € a 72 meses (6 años). TIN (Tasa de interés nominal) 8,99%. TAE (Tasa anual equivalente) 9,37%. Cuota mensual constante: 126 €. Importe de los intereses: 2.082 €. Comisión de apertura sobre el importe prestado: 0 €. Comisión por cancelación anticipada: 0%. Importe total del crédito: 9.082 €. Financiación sujeta a previa aprobación de Bank Norwegian ASA. Se utiliza el sistema de amortización francés. La TAE máxima es del 17,22%